TPLO para perros: guía sencilla para dueños
Qué es la TPLO y cuándo la necesita tu perro
La cirugía TPLO en perros es un procedimiento de rodilla que se usa para tratar la rotura del ligamento cruzado craneal (CCL), parecido al ligamento cruzado de las personas. Cambia el ángulo del hueso de la pierna para estabilizar la rodilla y así tu perro pueda volver a caminar sin dolor.
El CCL conecta el fémur (muslo) con la tibia (pierna) y mantiene la rodilla en su lugar. Cuando se rompe, los huesos se mueven de forma anormal, la rodilla duele y con el tiempo aparece artrosis. Esta rotura puede ocurrir al correr, saltar o jugar, pero también por genética o por tener la rótula suelta.
La TPLO (tibial plateau leveling osteotomy) no “repara” el ligamento roto; en lugar de eso, cambia la mecánica de la rodilla para que sea estable sin ese ligamento. En estudios clínicos, la mayoría de los perros vuelven a usar bien la pierna tras varios meses si se sigue bien el plan de recuperación.
Síntomas de rotura de ligamento y diagnóstico veterinario
Cuando un perro se rompe el CCL suele empezar con una cojera que, al principio, puede aparecer solo después de correr y luego se hace constante. También es común que el perro apoye más una pierna que la otra o incluso deje de usar completamente la pata afectada.
Otros signos frecuentes son rodilla hinchada, dificultad para levantarse o acostarse y que el perro se queje o retire la pata cuando tocas la zona. Estos síntomas suelen empeorar con el tiempo si no se trata el problema, porque el desgaste dentro de la articulación continúa.
El diagnóstico lo hace el veterinario mediante examen físico y radiografías. Muchas veces se necesita sedación o anestesia ligera para valorar bien la estabilidad de la rodilla. Con estas pruebas, tu veterinario determinará si la lesión es parcial o completa y si la TPLO es la mejor opción para tu perro.
Cómo es la cirugía TPLO y cuánto tarda la recuperación
En la TPLO, el cirujano corta de forma controlada la parte superior de la tibia, la gira para cambiar su ángulo y la fija con una placa y tornillos metálicos. Esto evita que la tibia se deslice hacia adelante cada vez que el perro apoya la pata, lo que reduce el dolor y la inestabilidad.
El tiempo de recuperación típico es de unas 12 semanas. Durante las primeras 8 semanas, tu perro solo debe hacer actividad con correa y movimientos suaves; los implantes son los que mantienen estable la rodilla mientras el hueso cicatriza. Entre las semanas 9 y 12 se va aumentando poco a poco la actividad suelta, siempre siguiendo las indicaciones del veterinario.
Es normal ver algo de cojera las primeras semanas. Estudios de recuperación muestran que los huesos tardan al menos 8 semanas en consolidar bien y que los perros mayores o con otras enfermedades pueden necesitar más tiempo, por lo que la paciencia es clave.
Cuidados en casa después de la TPLO: movimiento, herida y ejercicios
Tras la TPLO, tu principal tarea es controlar el movimiento de tu perro. Debe vivir en un espacio pequeño o usando correa en todo momento, sin correr, saltar del sofá ni subir escaleras hasta que tu veterinario lo autorice. Un mal paso puede aflojar la placa o romper los tornillos.
La herida quirúrgica debe mantenerse limpia y seca. Revisa la incisión a diario: un poco de enrojecimiento es normal los primeros días, pero si ves secreción, mal olor o hinchazón marcada, avisa a tu veterinario. Usa el collar isabelino (cono) al menos las primeras dos semanas para evitar que lama o muerda los puntos.
Tu veterinario puede recomendar compresas frías los primeros días para disminuir la inflamación, y luego ejercicios suaves de rehabilitación, como mover la rodilla de forma controlada o caminatas muy cortas con correa. En guías de recuperación, estos ejercicios ayudan a mejorar el rango de movimiento y a recuperar músculo sin sobrecargar la rodilla operada.