El corte de uñas es una parte esencial del cuidado de perros y gatos, aunque muchas personas lo dejan para después por miedo a lastimar a su mascota. Sin embargo, cuando se hace correctamente y con la frecuencia adecuada, ayuda a prevenir dolor, lesiones, problemas al caminar y molestias en la vida diaria del animal.
Si eres dueño de una mascota, aprender cómo cortar las uñas, cada cuánto hacerlo, qué problemas pueden aparecer si no se cortan y qué hacer si una uña sangra te permitirá cuidar mejor su salud y bienestar.
Las uñas demasiado largas no son solo un problema estético. También pueden afectar la movilidad, la postura y la comodidad del animal.
Cuando las uñas crecen en exceso, pueden:
En perros y gatos, unas uñas bien mantenidas contribuyen a una mejor calidad de vida y a una rutina de higiene más completa.
La frecuencia puede variar según la especie, el estilo de vida, la edad y el ritmo de crecimiento de cada mascota.
En general, las uñas de los perros suelen revisarse cada 2 a 4 semanas. Algunos perros que caminan con frecuencia sobre superficies duras desgastan naturalmente sus uñas, pero muchos aun así necesitan cortes regulares.
Una buena señal de que ya es momento de cortarlas es cuando:
En los gatos, normalmente se recomienda revisar y cortar las uñas cada 2 a 4 semanas, especialmente si viven dentro de casa y no las desgastan de forma natural.
En gatos domésticos, el control regular de las uñas es muy importante, ya que pueden crecer en curva y llegar a enterrarse si no se atienden a tiempo.
Antes de comenzar, es importante mantener la calma y elegir un momento en el que la mascota esté tranquila. También conviene tener a mano las herramientas adecuadas y trabajar en un espacio bien iluminado.
Para hacer un corte seguro, puedes usar:
No cortar las uñas a tiempo puede causar varios problemas, algunos de ellos bastante dolorosos.
Cuando las uñas son demasiado largas, alteran la pisada y generan incomodidad al moverse.
Una uña larga tiene más posibilidades de partirse, torcerse o quedarse atrapada en telas, superficies o muebles.
El crecimiento excesivo puede provocar presión en los dedos y molestias constantes, especialmente en perros mayores o mascotas con sensibilidad articular.
En algunos casos, sobre todo en gatos o en espolones de perros, la uña puede curvarse tanto que termine clavándose en la piel.
Mientras más se retrase esta rutina, más difícil puede volverse para la mascota acostumbrarse al corte.
Una uña puede sangrar cuando se corta más allá de la punta externa y se alcanza la parte viva del interior, donde hay vasos sanguíneos y sensibilidad. Esta zona suele llamarse pulpa o vena de la uña.
Esto puede ocurrir por varias razones:
Aunque puede impresionar, es un accidente relativamente común cuando no se tiene práctica o cuando la mascota se mueve inesperadamente.
Si una uña sangra, lo más importante es mantener la calma.
Cortar las uñas de perros y gatos es un cuidado básico que no debe pasarse por alto. Hacerlo con la frecuencia adecuada ayuda a prevenir dolor, lesiones y problemas de movilidad. Además, conocer la técnica correcta y saber cómo actuar si una uña sangra permite manejar esta rutina con mayor seguridad y confianza.
Con paciencia, práctica y las herramientas adecuadas, este procedimiento puede convertirse en una parte normal del cuidado responsable de cualquier mascota.