La peluquería canina es mucho más que bañar y cortar el pelo. Se trata de una disciplina técnica y estética que busca resaltar las cualidades de cada perro, respetando siempre la estructura de su manto, su raza y su bienestar. Conocer las técnicas adecuadas no solo mejora el acabado final, sino que también protege la salud de la piel y el pelaje.
En este artículo te explicamos las principales técnicas de peluquería canina que todo estilista canino debe dominar.
Cada tipo de manto requiere un tratamiento específico. No es lo mismo trabajar sobre un perro de pelo rizado que sobre uno de pelo duro o uno de doble capa. Elegir la técnica correcta permite:
Por eso, la formación técnica es una base indispensable para cualquier peluquero o peluquera canina.
El scissoring consiste en modelar el pelaje utilizando únicamente tijeras. Es una de las técnicas más precisas de la peluquería canina y requiere práctica, control y buen criterio estético.
Se utiliza con frecuencia en razas como:
Su principal ventaja es que permite crear formas definidas, redondeadas y armónicas, logrando acabados muy pulidos y esponjosos.
El clipper work es la técnica que se realiza con máquina cortapelo y diferentes peines o recalces. Es ideal para reducir el volumen del manto en menos tiempo y para trabajar zonas amplias o cortes higiénicos.
Se suele aplicar en:
Aunque es una técnica práctica y rápida, debe utilizarse con criterio, ya que no todos los mantos reaccionan bien al corte con máquina.
El blending permite unir de forma suave las zonas trabajadas con máquina y las zonas trabajadas con tijera. Para ello se emplean tijeras de esculpir o tijeras de entresacar.
Esta técnica es fundamental para:
Un buen difuminado puede marcar la diferencia entre un corte básico y un trabajo de alto nivel.
El término trimming se utiliza de forma general para hablar del arreglo o mantenimiento del pelaje del perro. Sin embargo, en contextos más técnicos puede hacer referencia al trabajo específico sobre mantos duros, especialmente en perros de exposición.
Su objetivo es mantener la textura, la forma y la presentación adecuada del manto según el estándar de la raza.
El stripping es una técnica manual que consiste en retirar el pelo muerto desde la raíz. Se utiliza en perros de pelo duro como:
Este procedimiento favorece la regeneración de un pelo nuevo, más fuerte, brillante y con la textura correcta. A diferencia del corte con máquina, el stripping no altera la estructura natural del manto.
El plucking es una variante del stripping, pero se realiza únicamente con los dedos, a veces con ayuda de dediles de goma o polvo de magnesio.
Es una técnica más precisa y delicada, ideal para zonas pequeñas o sensibles donde se necesita mayor control. Requiere experiencia, paciencia y buena técnica manual.
El carding consiste en retirar el subpelo muerto sin cortar el pelo de cobertura. Es especialmente útil en perros de doble capa, como:
Esta técnica ayuda a mantener el manto aireado, sano y funcional, especialmente durante las épocas de muda.
Además de dominar las técnicas, también es fundamental conocer los errores que pueden afectar la salud del pelaje o comprometer el resultado final.
Uno de los errores más frecuentes es pasar máquina en exceso a perros con doble manto. En razas como el Husky o el Pomerania, esto puede alterar su sistema de termorregulación y provocar problemas como la alopecia por clipado.
Para realizar un stripping correcto, el pelo debe estar seco y con cierta textura. Si el perro se baña antes, el pelo se ablanda y resbala, dificultando la extracción del pelo muerto.
Tanto con máquina como en técnicas manuales, es esencial mantener la piel bien tensada para evitar tirones, cortes accidentales o irritaciones.
La peluquería canina profesional no depende solo de la estética, sino también del conocimiento técnico. Aplicar la técnica adecuada según el tipo de manto permite lograr mejores acabados, cuidar la salud del pelaje y ofrecer un servicio verdaderamente profesional.
Si quieres dedicarte a este mundo o perfeccionar tu práctica, aprender estas técnicas es un paso imprescindible para elevar la calidad de tu trabajo.